Meditaciones con Símbolos

En esta sección encontrarás algunas meditaciones que te pueden ser útiles en tu camino. La meditación es una parte muy importante en el crecimiento personal y también en el Reiki. Si nos queremos convertir en buenos terapeutas, tenemos que llegar a poder hacer la sesión de Reiki en estado de meditación. Es decir, sin que nuestra mente nos distraiga ni nos influencie con alguna de sus artimañas. Espero que las siguientes meditaciones te lleven por buen camino y te ayuden a tener un mejor nivel de conexión con la Energía.

Conexión Cielo y Tierra

Empezaremos haciendo unas respiraciones profundas y relajándonos. Aflojaremos todos los músculos y dejaremos ir la tensión. Dirigiremos nuestra atención al Tantien Medio o al Chakra del Corazón, permaneceremos así un rato, sintiendo el punto energético que hayamos escogido. Dejaremos que la respiración se vaya volviendo lenta y uniforme. Seguidamente visualizaremos como del cielo baja un tubo de luz y llega hasta nosotros. Este tubo nos atraviesa entrando por el Chakra Corona y saliendo por el Chakra Base. A su paso interconecta todo nuestro sistema energético. Continuaremos con la atención en el Chakra Corazón o el Tantien Medio durante unos instantes. Después, visualizaremos como el tubo sigue bajando y penetra en la Tierra hasta que llega a su núcleo. Permaneceremos unos instantes así, sintiendo la conexión cielo-tierra y respirando suavemente.

Una vez realizada la conexión cielo-tierra podemos imaginar como absorbemos energía del cielo y energía de la tierra hacia el Tantien Medio o el Chakra del Corazón. Visualizaremos como poco a poco se va llenando nuestro ser de luz y cómo esta luz va atravesando nuestra piel e inunda también nuestra Aura. Podemos aprovechar este momento para crearnos una campana de protección.

Esta meditación es ideal para hacerla cada mañana. Así, empezaremos el día conectándonos al cielo y a la tierra y llenándonos de luz. Así, empezamos el día llenos de energía y protegidos, cosa que nos ayudará a afrontar mejor todo aquello que nos pueda pasar. También es recomendable realizarla antes de hacer un tratamiento.

Meditación con símbolos

Practicar la meditación con símbolos es una parte esencial para poder sentir mejor los símbolos, para incorporarlos a nuestro sistema energético y para llegar a tener la mejor conexión posible con la Energía. Existen muchas maneras de realizar meditación con los símbolos. Espero que la meditación que hay a continuación te sirva de ejemplo de cómo trabajar con los símbolos en la meditación.

Empieza haciendo unas respiraciones profundas y relajándote. Intenta aflojar los músculos y dejar ir la tensión. Observa durante unos minutos la respiración y deja que ésta te vaya llevando poco a poco a la meditación. Una vez hayas alcanzado un buen estado de relajación, visualiza un símbolo delante de ti y repite mentalmente tres veces su nombre. Permanece unos instantes así, intenta notar la energía del símbolo. ¿Qué te transmite este símbolo? ¿Te sientes cómodo con él? ¿De qué color lo ves? Seguidamente imagina como este símbolo se sitúa encima de tu Chakra Corona. Visualiza tus Chakras y el Canal Central conectando los Chakras. Ahora el símbolo se empieza a dividir en un ejército de símbolos que empiezan a entrar en tu sistema energético a través de tu Canal Central y Chakra Corona. Deja que este ejército de símbolos vaya llenando todo tu cuerpo. Imagina como los símbolos van penetrando en cada órgano y cada tejido, y como van sanando y armonizando todo lo que encuentran a su paso. Cuando hayas hecho todo el cuerpo, para un momento y simplemente observa. Ahora pon tus manos mirando al cielo e imagínate que en cada mano sostienes un símbolo. Al inspirar absorbes energía a través de tu Canal Central hasta el Chakra del Corazón y al espirar esta energía se dirige a las manos y a los símbolos. Los símbolos reciben la energía y brillan con más fuerza irradiando cada vez más su energía y sus propiedades hacia ti. Permanece el tiempo que te resulte cómodo haciendo este juego. Cuando termines da las gracias a la energía y al símbolo. Intenta inventarte tus propias meditaciones y practicar asiduamente la meditación con símbolos.

 

Meditar con el Dai-Koo-Myo

El trabajo más importante que podemos hacer, una vez que hemos sido iniciados en el tercer nivel del Reiki, es el trabajo con el Dai-Koo-Myo. Este símbolo nos ayudará enormemente en nuestro camino, atrayendo situaciones y personas a nosotros con los que tengamos alguna cosa que sanar, elevando nuestra freqüencia de vibración y ayudandonos a conectar con el Amor y la Paz interior. Cuanto más regularmente trabajemos con este símbolo, mejor. Podríamos decir que se puede trabajar con este símbolo de dos formas: a través del autoreiki utilizando el Dai-Koo-Myo o bien, utilizando el Dai-Koo-Myo en la meditación. A continuación veremos algunos ejemplos de como hacer una meditación con símbolos, practicalo y deja que tu sabiduria interior florezca.

Comunicación silenciosa
con el Dai-Koo-Myo

Para realizar esta meditación, empieza por relajarte y situarte en tu posición habitual de meditación. Haz unos instantes de respiración consicente, es decir, observa tu respiración y deja que tu mente se vaya serenando. Cuando hayas entrado en un estado de relajación y serenidad interior, dibuja delante tuyo, con la mano o mentalmente, un gran Dai-Koo-Myo y repite tres veces su nombre. Deja que el Dai-Koo-Myo empieze a irradiar su energía hacia ti, siente su presencia delante tuyo. Una vez hayas establecido un primer contacto con el símbolo, crea un tubo de energía que vaya desde tu Chakra del Corazón hasta el símbolo. ahora inspira e imagina o siente como al inspirar absorves la energía del Dai-Koo-Myo, después espira e imagina como al espirar le mandas energía al Dai-Koo-Myo. Continua haciendo este juego tanto tiempo como creas conveniente. A medida que vas inspirando y absorviendo energía, imagina que tu Chakra del Corazón se va llenando de Luz y que esta luz se ve extendiendo al resto del cuerpo, el sistema energético, el aura, etc. Es decir, hasta que te vuelvas completamente luminoso y cada fibra y cada molecula de tu cuerpo vibre con la energía del Dai-Koo-Myo.

Absorber la energía
del Dai-Koo-Myo

Para realizar esta meditación, empieza por relajarte y situarte en tu posición habitual de meditación. Haz unos instantes de respiración consicente, es decir, observa tu respiración y deja que tu mente se vaya serenando. Cuando hayas entrado en un estado de relajación y serenidad interior, situa tus manos encima de tus piernas mirando hacia el cielo. A continuación, visualiza como empieza a salir energía de tus manos y como esta energía forma dos esferas luminosas, las cuales se quedan flotando una encima de cada mano. Mentalmente dibuja el Dai-Koo-Myo dentro de cada esfera y activalo repitiendo su nombre tres veces. Al insertar el símbolo, observa como las esferas empiezan a brillar con más intensidad. Ahora, inspira y absorve la enegía del símbolo, espira y envía tu energía a la esfera. Realiza este juego hasta que te hayas impregnado totalmente con la energía del Dai-Koo-Myo. Para finalizar, lleva las dos esferas hacia tu Chakra del Corazón y absorvelas.

 

Estimular el Tantien Medio
con el Dai-Koo-Myo

Para realizar esta meditación, empieza por relajarte y situarte en tu posición habitual de meditación. Haz unos instantes de respiración consicente, es decir, observa tu respiración y deja que tu mente se vaya serenando. Cuando hayas entrado en un estado de relajación y serenidad interior, genera entre tus manos una esfera de energía y permanece unos instantes notando la energía que hay en tus manos. A continuación, dibuja un Dai-Koo-Myo dentro de la esfera y activalo repitiendo tres veces su nombre. Toma consciencia de tu Tantien Medio, un nucleo de energía luminosa del tamaño de una pelota de tenis, que está situado a unos tres dedos por debajo del ombligo y hacia dentro. Dibuja un Dai-Koo-Myo y envialo al Tantien. Seguidamente, inspira y separa un poco las manos, mientras visualizas como la esferra se hace grande, al mismo tiempo el Tantien Medio también aumenta su tamaño. Al soltar el aire, todo regresa a su tamaño original. Repite este juego estimulando el Tantien Medio.

 

Fusionarse con el Dai-Koo-Myo

Para realizar esta meditación, empieza por relajarte y situarte en tu posición habitual de meditación. Haz unos instantes de respiración consicente, es decir, observa tu respiración y deja que tu mente se vaya serenando. Cuando hayas entrado en un estado de relajación y serenidad interior, toma consciencia de tu Canal Central, realiza la conexión Cielo-Tierra tal y como aprendiste en el segundo nivel. A continuación, dibuja delante tuyo un Dai-Koo-Myo y activalo repitiendo tres veces su nombre. Con la mente, o gesticulandolo con las manos, lleva el Dai-Koo-Myo por encima de tu cabeza. Seguidamente, imagina como el Dai-Koo-Myo se empieza a dividir en miles de Dai-Koo-Myos pequeños y estos empiezan a entrar en ti a través de tu Canal Central. Lentamente ves recorriendo las diferentes partes de tu cuerpo desde la cabeza hasta los pies, y a la vez, visualiza como los miles y miles de Dai-Koo-Myos van entrando por cada una de las partes de tu cuerpo, por cada fibra, cada celula y van llevando la Luz y la sanación a todo tu Ser. Cuando estés completamente luminoso y lleno de Dai-Koo-Myos, da la orden a todos para que vuelvan a juntarse. Y todos los Dai-Koo-Myos se juntan y forman un gran Dai-Koo-Myo, es decir, te convierten a ti en un gran Dai-Koo-Myo. Interiormente repite un mínimo de tres veces una de estas dos afirmaciones: “Yo soy el Dai-Koo-Myo” o “Yo soy la Luz”. Permanece en este estado el tiempo que creas oportuno.

 
 
 
 

 

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