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Una vez que llegas a cierto nivel en el camino del Reiki, donde te encuentras con un montón de símbolos, diferentes versiones, diferentes utilidades y aplicaciones, se hace necesario dar algún tipo de guía para poder utilizar correctamente esta información, al mismo tiempo que clarificarla. Intentaré a través de mi vivencia personal dar un poco de luz a todos estos aspectos. A medida que fui cursando los diferentes niveles de Reiki y practicando con los diferentes símbolos, me di cuenta de que algunos me funcionaban mejor que otros. Que había símbolos que no me decían nada en absoluto y que otros, en cambio, me salían solos si dejaba la mano muerta. Al principio pensaba que algunos símbolos no me funcionaban, al activarlos no notaba ningún cambio ni nada que me indicara que ese símbolo había funcionado. Sin embargo al ir avanzando por los diferentes niveles mi sensibilidad fue aumentando y empecé a notar más sensaciones. Aun así, algunos símbolos eran muy intensos y otros parecían no funcionar. Yo, lleno de fe, los utilizaba igualmente si creía necesario hacerlo, siguiendo las indicaciones que me habían dado mis maestros.
Al cabo de unos años de experimentación con los diferentes símbolos, llegué a la conclusión de que era una cuestión de afinidad. Afinidad en un sentido vibratorio, que tiene que ver con el momento evolutivo en el que uno se encuentra, y también afinidad relacionada con vidas pasadas u orígenes remotos. Poco a poco empecé a notar una diferencia abismal entre algunos símbolos. No es que los símbolos no funcionasen, al activarlos percibía un cambio en la energía que canalizaba. Pero en algunos símbolos en especial el cambio era muy significativo. Y no sólo yo, sino que las personas que recibían el tratamiento también lo notaban. Finalmente encontré mi símbolo Maestro. Un símbolo especialmente afín con el cual poder meditar, trabajar el autoreiki e incorporarlo a mi vibración. En mi caso este símbolo fue el Dai-Ko-Myo Tibetano. Después de pasar dos años trabajando con él intensamente, llegó un punto en el que ya no lo notaba como antes. Al principio me preocupé porque pensé que algo iba mal o que yo hacía alguna cosa mal. Un buen día mis guías me enseñaron otro símbolo, lo noté con mucha intensidad desde el principio y parecía mucho más potente que el Dai-Ko-Myo. A partir de ese momento empecé a utilizar el nuevo símbolo maestro y el antiguo dejó de atraerme. Es importante hacer un trabajo interno para descubrir nuestros símbolos más afines. El trabajo con símbolos no es sólo una cuestión terapéutica, es decir, una herramienta que nos ayuda en las terapias. Para mí, los símbolos son sobretodo herramientas de crecimiento. A través del autotratamiento y sobre todo de la meditación con símbolos, podemos llegar a impregnarnos verdaderamente de la vibración de cada símbolo y llevar a nuestras vidas la sanación de los diferentes aspectos que trabaja cada símbolo.
A la hora de encontrar nuestro símbolo más afín, hay que desprenderse de la parte mental y las ideas preconcebidas. No te dejes engañar por trampas de la mente como: “Este es el símbolo original de Usui, seguro que es mejor que los otros” o “Me gusta más esta versión porque me la transmitió aquel maestro de Reiki que me cae muy bien y con el que confío plenamente”, etc. Prueba, medita y respira con cada símbolo con total sinceridad. La afinidad se manifestará por sí sola y de forma muy evidente. Hay que hacer un especial énfasis en el símbolo Maestro. Según lo que he ido experimentando, siempre ha habido un símbolo con el cual he hecho un trabajo más intenso, sobretodo en mí. Seguramente en alguna de las versiones del Dai-Koo-Myo encontrarás un símbolo afín que te ayudará a ir mucho más allá. Y por último, ten en cuenta que la afinidad a este símbolo puede cambiar. Una vez que hemos hecho todo el trabajo que teníamos que hacer con un símbolo, este puede dejar de tener la misma fuerza para nosotros, ya no lo sentiremos con la misma intensidad de antes. Después de esto aparecerá otro símbolo con el que tendremos afinidad y el cual nos llevará un poco más allá que el anterior. Te corresponde a ti probar, meditar y trabajar con la totalidad de símbolos que hayas recibido. Averiguar cuáles te son más afines y te funcionan mejor. Todo esto te ayudará a conseguir una auténtica maestría en Reiki.
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