Diferéncias entre Reiki y otras Terapias energéticas

Las principales diferencias entre el Reiki y otras terapias energéticas como la técnica utilizada por sanadores o personas que realizan imposición de manos son las siguientes:

  • En las otras técnicas el sanador da parte de su propia Energía Vital durante la terapia. Lo que supone un desgaste físico, mental y energético para el sanador.
  • Cuando un sanador da su propia Energía Vital a un paciente, este al recibirla, expulsa su energía de baja vibración sustituyéndola por la Energía Vital del sanador. En este caso, el sanador, debido al efecto vacío, queda expuesto a absorber la energía del paciente, pudiendo así contraer la enfermedad del paciente.
  • Los sanadores que practican estos métodos tienen que invertir mucho tiempo en protecciones y en recargarse de energía.
  • La Energía Vital tiene su polaridad dependiendo de la zona en donde se encuentra. Si canalizamos nuestra Energía Vital, ésta puede salir con una carga positiva o negativa, lo cual nos obliga a seguir unas reglas a la hora de imponer las manos.

Recordemos que en Reiki transmitimos la Energía Universal con lo cual no sólo se beneficia el paciente sino también el terapeuta al ser canal de dicha energía. También tenemos que tener en cuenta que la Energía Universal es inagotable y por lo tanto el terapeuta nunca se vacía, con la cual cosa eliminamos la posiblidad de absorción de energías del paciente. Aun así, unos mínimos de protección nunca vienen mal. La Energía Universal es una energía de altísima frecuencia de vibración y apolar, lo qual hace que el sistema Reiki resulte tremendamente sencillo de aplicar.

Reiki no es el único sistema con el cual podemos llegar a conectarnos con la Energía Universal y llegar ser capaces de canalizar esta energía a través nuestro. No es que Reiki sea el mejor sistema del mundo, es tan sólo uno de ellos, y mientras utilizemos un sistema en el que canalizemos Energía Universal y no nuestra propia Energía Vital no hay ningún problema.

Una Pequeña Historia

La especie Macaca Fuscata, originaria de Japón, había sido sometida a observación en estado salvaje durante más de treinta años. En 1952, en la isla de Koshima, los científicos alimentaban a los monos con patatas dulces esparcidas por la arena. A los monos les gustaba el sabor de las patatas dulces crudas, pero no, como es lógico, el sabor de la arena.

Una hembra de dieciocho meses de edad, de nombre Imo, descubrió una manera de resolver el problema lavando las patatas en un arroyo cercano. Le enseñó el truco a su madre. También sus compañeros de juegos aprendieron a hacerlo y se lo enseñaron a sus madres. Bajo la atenta mirada de los científicos, esta innovación se difundió gradualmente a numerosos monos.

Entre 1952 y 1958, todos los monos jóvenes habían aprendido a lavar las patatas sucias de arena para que así fueran más digestivas. Sólo los ejemplares adultos que imitaban a sus hijos habían aprendido esta mejora comportamental; por su parte, los demás adultos seguían comiendo las patatas sucias. Más tarde, se comprobó algo inaudito. En otoño de 1958, los monos de Koshima que lavaban las patatas alcanzaron cierto número, que no conocemos.

Supongamos que un día, al salir el sol, en la isla de Koshima hubiera 99 monos que hubieran aprendido a lavar patatas. Supongamos también, que durante aquella mañana, el mono número cien hubiera aprendido a lavar patatas.

Antes de que llegara la noche, prácticamente todos los monos de aquel grupo lavaban sus patatas antes de comérselas. En cierto sentido, la energía de la mona número cien había provocado un salto cuantitativo muy significativo.

Los científicos observaron algo sumamente sorprendente, y es que la costumbre de lavar patatas atravesó las aguas; así, colonias de monos de otras islas y de grupo principal de Takasakiyama empezaron a lavar sus patatas.

Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que, cuando un número crítico de ejemplares alcanza cierto tipo de consciencia, esta puede ser comunicada de una mente a otra. Aun cuando este número crítico puede variar según la especie y las circunstancias, el "fenómeno de mono número cien" indica que, cuando algo es conocido únicamente por un número limitado de personas, puede seguir siendo de su exclusiva propiedad. Ahora bien, si alcanza cierto umbral, el campo de energía mental se ve reforzado hasta tal punto que esta consciencia se extiende a prácticamente todas las personas de esa especie.

 
 
 
 

 

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