Introducción

La miel es el producto elaborado por las abejas con el néctar de las flores y está compuesto de una mezcla de azúcares, agua y minerales.

Empleada desde tiempos inmemoriales como medicina, se sabe que los egipcios ya empleaban la miel de muchas formas, por ejemplo, realizaban compresas de miel para aplicarlas en heridas y llagas. Los atletas de la antigua Grecia consumían miel en grandes cantidades porque sabían de sus propiedades revitalizantes.

A diferencia del azúcar industrial refinado, la miel es un alimento vivo, pre-digerido por la abeja y es directamente asimilable por nuestro organismo. Si quieres saber más sobre la apiterapia, la miel y sus propiedades.

 

Banana With Natural Greek Yoghur tand Runny Honey Breakfast. Fotografía de Randal Whitmore. Licencia Creative Commons 

También se considera un gran regenerador, tonifica y da vitalidad a los órganos, a los tejidos, los músculos y la sangre. Las características de la miel excitan a los órganos a absorber azúcar, de ahí que se produzca un aumento de energía más alto que cuando se consumen otros azúcares.

Es muy importante adquirir la miel a pequeños productores artesanales que realizan la extracción de la miel sin emplear sustancias químicas y sin añadir aditivos a la miel.

 

Propiedades

Para conocer con mayor detalle las propiedades de la miel vamos a ver su composición:

  • Glucosa, levulosa: 68-70%.
  • Agua: 18-23%.
  • Sacarosa: 2-5%.
  • Dextrina: 0,5-1%.
  • Proteínas, lípidos, vitaminas minerales y otros componentes: 2%:
    • Los prótidos y ácidos aminados se encuentra en un bajo porcentaje pero de mucha importancia para nuestro organismo.
    • Los minerales y oligoelementos que podemos encontrar en la miel son básicamente: azufre, calcio, cloro, cobre, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, sodio, silicio y potasio, bajo una forma que los hace directamente asimilables.
    • Vitaminas: del grupo B encontramos la B1, la B2 y la B6, vitamina C, ácido nicotínicio y ácido pantoténico.
    • Otros componentes: diastasas, hormonas, inhibina, germicidina (un antibiótico que evita el desarrollo de microbios y mohos), algunos fermentos y ácidos orgánicos.

Además de ser un excelente alimento, se ha considerado la miel como un medicamento natural y que tiene funciones benéficas en los diferentes sistemas de nuestro organismo: 

  • Sistema circulatorio:
    • Corazón: Las enfermedades cardíacas se incrementan con el consumo de azúcar industrial, es muy importante sustituirlo por el consumo de una buena miel artesanal que no sólo no perjudica al corazón sino que lo beneficia. Los azúcares de la miel mejoran las contracciones del músculo cardíaco ayudando así a un corazón fatigado.
    • Sangre: la miel tiene en su composición calcio, hierro y ácido fosfórico, lo que mejora de forma importante la tasa de hemoglobina en sangre.
    • El consumo de miel ayuda a regular la tensión arterial.

Sweet Honey. Fotografía de Vibrant Spirit. Licencia Creative Commons

  • Sistema digestivo:
    • Estómago: la miel es un producto pre-digerido por las abejas por lo que para su asimilación nuestro organismo no necesitará emplear enzimas propias de modo que se evita su desgaste obteniendo todas las ventajas de un alimento nutritivo. Existen experiencias clínicas del tratamiento con miel de úlceras de estómago y de duodeno con resultados muy exitosos.
    • Intestinos: la miel actúa mejorando la flora intestinal gracias a sus propiedades antisépticas. Además, la miel es ligeramente laxante lo que contribuye a mejorar los casos de estreñimiento tan habituales en la sociedad actual.
    • Función hepática: la miel ejerce una acción hepato-protectora muy eficaz.
  • Sistema esquelético: por todos los componentes minerales y oligoelementos que encontramos en la miel se han detectado mejoras en la calcificación ósea y dentaria.
  • Sistema urinario: Al tomar miel bebemos más cantidad de líquido, ello genera un incremento en la producción de orina y si le añadimos las propiedades antisépticas de la miel tenemos una verdadera cura de los riñones y las vías urinarias.
  • Sistema respiratorio: para la tos, irritación de la garganta o faringitis y como revitalizante en gripes y resfriados.
  • Insomnio: La miel actúa como sedante del sistema nervioso, si no podemos dormir o nos despertamos en mitad de la noche podemos tomar un poco de agua con miel (una cucharada de café en un vaso de agua), el agua puede estar a una temperatura máxima de 35ºC, nunca se debe calentar la miel más allá de esta temperatura porque pierde sus propiedades.
  • Llagas y heridas: por sus propiedades antisépticas y cicatrizantes, la miel está muy indicada para curar llagas de la boca y toda clase de heridas, forúnculos, abcesos e incluso quemaduras también pueden ser tratadas con miel. 

  • Diabetes: sobretodo son interesantes para diabéticos las mieles más ricas en levulosa como la miel de acacia.
  • Adelgazamiento: la miel es depurativa y desintoxicante, además de que al tomarla como sustituto del azúcar disfrutaremos de sus propiedades nutritivas y energizantes. Eso sí, debemos moderar su consumo por ser un alimento muy calórico.
  • Alcoholismo: la miel calma y despeja en los estados de embriaguez, por lo que también se puede considerar su aplicación para las curas de desintoxicación.
  • Cáncer: dan buenos resultados las curas de miel consistentes en su consumo diario mediante una solución de 100 gr. de miel en 0,5 litros de agua que se va tomando a sorbos a lo largo del día.

Es muy importante saber que la miel pierde sus propiedades benéficas cuando se calienta más allá de los 35ºC.

Artículo escrito por Shauri.