Sal

La sal merece un capítulo especial y en este apartado sólo vamos a introducir su importancia en nuestra alimentación, remarcando, eso sí, que la polémica generada en los últimos años respecto al abuso de la sal en la comida está centrada en el uso de la sal refinada (compuesta principalmente de sodio y cloro), no en la sal marina completa (compuesta de 92 minerales esenciales), que es muy beneficiosa para nuestro organismo.

Variedad de sales. Fotografía de larryjh1234- Licencia Creative Commons

La sal es muy importante para regular funciones de nuestro organismo, entre otras muchas funciones, la sal ayuda a regular nuestro ritmo cardíaco y la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre, los niveles de acidez de las células y otros importantes procesos bioquímicos de nuestro organismo. Además aporta al ser humano más de 80 minerales esenciales. Hay que distinguir, como decíamos al principio, entre sal refinada (no recomendable) y sal marina completa (recomendable en nuestra dieta cotidiana, siempre con medida). Y también hay que tener en cuenta cómo lo tomamos, ya que tomada de forma directa, en seco, la sal no es bien asimilada por nuestro organismo, por lo que debemos conseguir incorporarla al alimento que vamos a tomar, y un modo de conseguirlo es mojando la sal en un poco de agua, para que quede disuelta en esta agua y esta disolución agregarla a las ensaladas, verduras, etc. Así nos aseguramos que nuestro organismo podrá digerirla correctamente.

También hay que tener en cuenta que en ocasiones nuestras células no están asimilando correctamente las sales. Es posible que nuestras células se encuentren saturadas y el intercambio no se produzca de forma correcto. Con diversos procedimientos naturistas que veremos en próximos artículos, podemos ayudar a la célula a recuperar su función.

Según la medicina tradicional china, la sal nos enraiza, dirigiéndose hacia el interior y hacia abajo, nos hace poner los pies en el suelo. Por otra parte es enfriadora, es un alimento con energía yin que estimula los riñones, lo que mejora la circulación de los fluidos.

  • Sal marina: se compone de cloruro sódico y oligoelementos como el cloruro de magnesio, calcio, yodo, potasio y manganeso. Actualmente la sal más comercializada de forma habitual es la sal refinada (que prácticamente es cloruro sódico) y se presenta con yodo añadido, con flúor añadido, y otras formas que no son naturales. Es un contrasentido primero refinar la sal y después tratar de añadirle lo que le has quitado, además el resultado final es un producto desnaturalizado y casi tóxico. Así pues, busquemos para nuestra mesa saludable una sal marina sin refinar que podemos encontrar en herboristerías y tiendas de dietética. No hay que abusar de la sal pero también hay que tener en cuenta que es imprescindible para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, por lo que con moderación, la debemos incluir en nuestra dieta cotidiana.

  • Sal de hierbas: se trata de compuestos de sales y diferentes plantas aromáticas desecadas que aportan sabor y ayudan a la digestión de los alimentos. Suelen llevar bastante cantidad de sal a la que se añade: cebolla, puerro, cebollino, perejil, ajo, albahaca, algún tipo de alga, etc.

 

Gomasio

El gomasio se elabora tostando semillas de sésamo, se le añade un poco de sal marina y se tritura. También se le puede añadir un alga tipo dulse o wakame que previamente tostaremos y también trituraremos, de este modo le añadimos minerales al preparado y un sabor especial. Se utiliza en sustitución de la sal (aunque lleva un poco) para condimentar todo tipo de platos, desde una ensalada, a una sopa o un plato de arroz con verduras. Se espolvorea por encima del plato una vez cocinado, no se emplea para cocinar porque el sésamo ya está tostado. Es ideal poder hacerlo en casa justo antes de su consumo pero lo podemos encontrar a la venta ya preparado con o sin algas. 

Preparación de gomasio. Fotografía de Orgazmika - Licencia Creative Commons

 

Algas

Además de ser un alimento que como vimos en los artículos referentes a las Algas, incluímos normalmente rehidratándolo en sopas, verduras, legumbres, etc. las algas también podemos emplearlas tostadas y triturarlas para incorporarla como ingrediente en el gomasio, en mezclas de sales y hierbas o solas, condimentando una gran variedad de platos.

 

Frutos secos

Los frutos secos son un alimento ideal para completar una dieta equilibrada y en próximos artículos conoceremos sus principales propiedades y características. Los frutos secos son un condimento ideal para animar una ensalada aburrida (rallando unas nueces previamente hidratadas durante unos 20 minutos en agua templada), o para dar un sabor especial a unas legumbres (picando unas avellanas e incorporándolas en un sofrito de cebolla para acompañar unos garbanzos con espinacas). Tenemos que despertar nuestra creatividad culinaria y probar nuevos sabores para evitar salsas preparadas, excesos de sal y sobretodo para dar variedad a nuestra dieta incorporando sabores sanos y nutritivos.

Ensalada de rábanos y frutos secos. Fotografía de MigleSeikyte - Licencia Creative Commons

Artículo escrito por Shauri.