Meditar con la llama de una vela

Para esta meditación necesitamos disponer de una vela que colocaremos en algún lugar frente a nosotros más o menos a la altura de nuestros ojos, o a un nivel en el cual no tengamos que forzar el cuello o la vista para verla. Sentados en nuestra posición de meditación favorita, realizaremos unas cuantas respiraciones profundas para relajarnos. Si en algún momento tienes algún pensamiento o recuerdo de algo que te haya sucedido durante el día, imagínate como al soltar el aire este pensamiento desaparece. Poco a poco deja que tu respiración se vaya volviendo tranquila y pausada.

Llegados a este punto empezaremos a mirar la vela. Hay que mirarla desenfocando la mirada, es decir con una visión global de la vela, no fijamente. Simplemente observaremos la llama y dejaremos que ésta nos tranquilice y nos relaje. Al tiempo que observas la llama debes estar atento a tu mente, y siempre que te sorprendas pensando en otra cosa vuelve suavemente tu atención a la vela hasta que logres mirarla sin pensamientos. Mantente haciendo este juego el tiempo que creas necesario.

Artículo escrito por Miquel Vidal.