Escrito por Miquel Vidal   
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Tratamiento a otras personas

Cada sesión de Reiki es distinta y tenemos que aprender a adaptarnos a las circunstancias. A la hora de practicar Reiki a otras personas tenemos que tener en consideración varias cosas. Primeramente, tenemos que respetar a la ota persona y a su intimidad, y no ponerle las manos en determinadas zonas del cuerpo a no ser que tengamos su consentimiento. Nosotros tenemos que mantener una actitud de entrega total con respecto a nuestro paciente. Deberíamos realizar los cambios de la manos con suavidad y amor, y mantener siempre que sea posible el contacto con el paciente. Tenemos que aprender a dejarnos impregnar por el sentimiento de Paz que conlleva el Reiki. Procurando ser amables, comprensivos, pacientes y cariñosos con la otra persona. Pero también, si es necesario adoptaremos una actitud firme. No nos encontraremos nunca en una situación que no seamos capaces de afrontar. Nuestro Ser Interior tiene la sabiduría para guiarnos en cada situación que nos encontremos.

Procuraremos tener siempre unas condiciones higiénicas aceptables. Manos limpias, el lugar donde lo realicemos debe estar limpio, una buena higiene bucal… También es recomendable, aunque no imprescindible, llevar ropa blanca, ya que el blanco es un color que simboliza la pureza. O ropa negra, ya que el negro es un color que repele las energías de baja vibración. Si le tenemos que decir alguna cosa al paciente, utilizaremos un tono de voz suave y pausado que transmita tranquilidad.

No estamos obligados a hacer Reiki a nadie que no queramos. Si una persona nos da malas vibraciones y no nos vemos capaces de entregarnos totalmente a ella, no es necesario que le hagamos Reiki. Amablemente, con suavidad y delicadeza le explicaremos lo que sentimos y nuestros motivos para no hacerle la sesión. También le podemos poner en contacto con otra persona que pueda hacerle Reiki.

Una cosa muy importante a la hora de hacer Reiki, es no poner intención en lo que estamos haciendo. Es decir, no tenemos que querer curar al paciente. Recordemos que la enegía es la que cura y no nosotros. Una vez que ponemos las manos encima del paciente, todo el proceso se convierte en un asunto entre la Energía Universal y el paciente. Nosotros solamente somos el canal. Si al hacer una sesión ponemos la intención de querer curar, lo que pasará es que le transmitiremos nuestra propia Energía Vital al paciente. ¿Como podemos saber si le estamos transmitiendo Reiki o nuestra propia Energía Vital? Pues con una prueba muy sencilla: si después de hacer la sesión te sientes cansado, con sueño o bajo de energía, es que has dado tu propia energía durante la sesión. En caso contrario, has hecho Reiki. Esta cuestión acostumbra a tener más importancia al principio, cuando todavía no sabes muy bien cómo funciona el proceso. Pero después es una cosa que ya has aprendido y ya no te causa problemas. También es posible que, en los primeros días después de hacer recibido una iniciación, deis vuestra energía en los tratamientos. Eso es debido al movimiento energético que causa la iniciación. En el momento en que la energía se asiente y asimiles el cambio, desaparecerá este problema.

Durante la sesión de Reiki, es posible que te venga a la mente información sobre la otra persona. Son los llamados insights . Puedes recibir información sobre cosas de la otra persona como sus problemas, su pasado, su futuro, enfermedades que pueda tener, etc. También te puede llegar algún mensaje para la otra persona de su alma o sus guías. En cualquier caso no haremos ostentación de esta información y sólo se lo comentaremos al paciente cuando sea oportuno y para su beneficio.

 

Fluir con la Energía

Una vez que hayamos practicado unas cuantas sesiones y nos hayamos familiarizado con las posiciones de las manos, intentaremos dejarnos ir. Se trata de dejar que te guíen, que la Energía o los Guías te muevan y te dirijan las manos donde más hace falta. Cada persona siente de modo distinto este fenómeno. Algunos pueden oir vocecitas que les dicen donde poner las manos, otros pueden notar que les cogen las manos y se las ponen en un determinado lugar, otros simplemente que les apetece poner las manos en alguna parte del cuerpo. Todas estas sensaciones acostumbran a ser muy sutiles y tenemos que estar muy atentos para poder captarlas y tener una actitud abierta para recibir las indicaciones que nos tengan que dar. Esto es algo que se desarrolla con el tiempo, así que no te preocupes si al principio no experimentas nada de esto, sigue con las posiciones de las manos y ya llegará.

Puedes practicar un pequeño ejercicio para aprender a dejarte ir. Necesitarás la ayuda de otra persona. Primero te pones de pie, cierras los ojos y dejas que la otra persona con la voz vaya dirigiendo tus movimientos. De manera que la otra persona te diga: “mueve la pierna derecha un paso adelante” o “con el brazo izquierdo coge tal cosa”, etc. Otra forma de hacerlo es que la otra persona te coja de un dedo y de vaya conduciendo por la habitación. De modo que la otra persona sea la mente que hay detrás de tu movimiento. Son ejercicios sencillos y divertidos que os ayudarán a dejaros ir.

Los pasos del Tratamiento a otros

Al igual que en el autotratamiento, estos pasos son una guía. Tenlos en cuenta, pruebalos y sobretodo experimenta con aquello que se te ocurra. Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Acondicionamiento del lugar. Si dispones de una habitación o un local para hacer las sesiones de Reiki, tenemos que procurar que éste tenga una decoración que suponga un mínimo de distracciones para la mente. Podemos encender unas velas o quemar incienso, procurando crear un ambiente cálido y agradable y que no tenga demasiada luz. También podemos poner una música suave y relajante. Si no disponemos de un local o habitación y lo tenemos que hacer en cualquier lugar, procuraremos acondicionarlo mínimamente en la medida de lo posible. Si disponemos de una camilla para hacer el tratamiento, mejor, sino, lo podemos hacer en la cama, en una silla o con una esterilla en el suelo, siempre intentando mantener la espalda del paciente bien recta. También tenemos que tener cuidado con nuestras posturas, sino, después del tratamiento tendremos molestias.

  • Autopreparación. Se trata de entrar en la sesión con el mejor estado possible. Para aconseguirlo, podemos hacer unos momentos de meditación, hacernos un poco de Reiki a nosotros mismos, en definitiva serenar nuestra mente. De manera que podamos realizar la sesión de Reiki con el estado más intuitivo posible.

  • Preparación del paciente. Tenemos que procurar que la persona que recibe el tratamiento esté comoda y relajada. La Energía Reiki de por sí ya relaja, pero haremos alguna cosilla más para que la persona entre en la sesión relajada. Un ejemplo es ponerle una mano en la barriga y decirle que haga respiraciones abdominales. Nosotros colocaremos la mano a poca altura de su barriga y sin tocar, después le diremos que cuando respire venga a buscar nuestra mano. Otro ejemplo es acariciarle las cejas suavemente haciéndole un masaje de dentro a fuera en las dos cejas a la vez. También le pediremos que se quite pendientes, collares, piercings y cualquier cosa metálica que lo circunde.

  • Canalizar la Energía. Al principio empezaremos siguiendo las posiciones de las manos indicadas en el dosier a continuación. Poco a poco, y a medida que nos vayamos dejando ir, procuraremos guiarnos por nuestra intuición. Relajadamente iremos colocando nuestra manos y dejando que la energía fluya. Prestaremos mucha atención a nuestras sensaciones, pero también estaremos atentos a las reacciones del paciente. Fijándonos en sus gestos o movimientos faciales. Obervando sobretodo cada vez que combiamos las posiciones de las manos. Los Chakras son una parte muy importante y les tenemos que dedicar un tiempo especial. Siempre que podamos empezaremos por la cabeza y terminaremos por los pies. Hacer Reiki, al terminar, en la planta de los pies, ayuda a la persona a tomar consciencia de donde está.

  • Finalización. Para terminar, nos situaremos delante de la persona y cerraremos unos instantes los ojos. Para intentar ver si nos hemos dejado alguna cosa o si hay alguna zona que nos llame la atención y que necesite más energía. Después haremos lo que se conoce comúnmente con el nombre de “alisado de aura”. Se trata de pasar las dos manos a una altura de entre 10 y 20 cm del cuerpo del paciente. De ariba abajo, de la cabeza a los pies, repitiendo este gesto 3 veces. Después ayudaremos a la persona a incorporarse dándole instrucciones lentamente. Nunca hagais que el paciente se incorpore directamente después de un tratamiento. Le podeis decir que mueva un poco los dedos de las manos y de los pies, que se vaya moviendo un poco desperezándose, etc. y que se vaya incorporando lentamente. Para terminar, nos lavaremos las manos con agua fría y jabón. O también podemos hacer un gesto como si nos quitaramos agua de las manos o podemos soplarlas, etc. Todo esto sirve para limpiarnos de energías de baja vibración que se hayan podido poner en nuestras manos durante el tratamiento.

Las posiciones de las manos

Este es un tratamiento completo para otras personas, sigue estas posiciones y manten cada posición entre 3 y 5 minutos. Dejate guiar por tu intuición y presta mucha atención a las diferentes sensaciones que vayan apareciendo, estas te darán la clave para aconseguir un tratamiento más personalizado y eficaz. Este tratamiento dura aproximadamente 60 minutos.

Tratamiento por la parte frontal

 

1. Sitúate delante de la cabeza de tu paciente, coloca tus manos un poco ahuecadas sobre sus ojos. Con poca presión o incluso sin tocar.

8. Sitúa las dos manos en la cintura del paciente (3er y 2º Chakra).

2. Pon las manos sobre los lados de la cara del paciente. Puedes variar la posición poniéndolas sobre las orejas.

9. Ahora pon las manos en la zona púbica (2º Chakra).

3. Ahora coloca las manos detrás de la cabeza del receptor. Primero una mano y después la otra moviendo un poco la cabeza del paciente para ayudarte.

10. Pon las manos sobre los genitales ligeramente elevadas, es decir, sin tocar (1r Chakra).

 

4. Pon las manos alrededor de su cuello con suavidad.

11. Pon las manos sobre las rodillas. También puedes hacer el paso intermedio de ponerlas sobre los muslos.

5. Pon las manos sobre el pecho en forma de T (Chakra del Corazón).

12. Una mano en la rodilla y la otra en el tobillo.

6. Continúa con una mano en el centro de pecho y la otra en la boca del estómago (3er y 4º Chakras).

13. Las dos manos en los tobillos. Puedes dividir estas dos últimas posiciones poniendo primero las manos en la espinilla y luego en los tobillos.

7. Las dos manos en la barriga. Ve bajándolas hasta cubrir toda la zona abdominal. (3er Chakra)

14. Una mano en la parte superior del pie y la otra por debajo en la planta.

 

Tratamiento por la parte trasera

1. Las dos manos en las cervicales.
5. Las dos manos sobre el hueso sacro. También podemos hacer las dos nalgas, pero respetando siempre la intimidad del paciente.

2. Bajamos un poco más abajo hasta los omóplatos.

6. Para las piernas utilizamos la misma estrategia que cuando lo hacíamos por delante, adecuándonos a las dimensiones del paciente.

3. Seguidamente a la parte baja de la espalda. La idea es ir cubriendo la espalda siguiendo la línea indicada en el dibujo.

 

7. Los tobillos y los talones.

4. Ahora seguimos por la parte baja de la espalda hasta llegar al hueso sacro.

 

8. Para finalizar las dos manos en las plantas de los pies.
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