Escrito por Miquel Vidal   
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¿Cómo meditar?

Es posible que cuando pienses en cómo hay que meditar, te imagines un yogui sentado en posición de loto en una montaña al lado de una cascada. Por suerte todo esto no son requisitos para poder meditar. No todos tenemos la suerte de poder ir a meditar todos los días al lado de una cascada en un entorno natural, así que lo mejor es adaptarse a las circunstancias que tengamos, e intentar encontrar en nuestra situación vital un poco de paz.

Estas son algunas consideraciones que tenemos que tener en cuenta a la hora de meditar. Lo más importante es intentar crearnos un hábito, es decir, buscar un momento del día donde podamos estar tranquilos, sin que nadie nos moleste, sin teléfonos, etc. y dedicarlo a meditar. Se dice que para aprender la base de la meditación son necesarios dos meses de práctica, practicando al menos quince minutos, cinco días a la semana. Así pues, aprender a meditar requiere un compromiso de nuestra parte y no sabremos lo que significa meditar hasta que no hayamos alcanzado como mínimo ese nivel base.

No hay que desanimarse si al principio obtenemos pocos resultados. Con paciencia todo se consigue. Pienso que el mejor maestro de meditación es uno mismo, y lejos de querer dar grandes explicaciones, esta sección pretende mostrar el primer paso hacia un mundo fascinante: nuestro interior. Estas son las indicaciones básicas:

La postura

Es importante que encontremos una postura que nos resulte cómoda y con la cual tengamos la columna bien recta. Podemos utilizar la postura clásica de meditación (Padmasana) o alguna de sus variantes. También lo podemos hacer sentados en una silla o estirados en el suelo o la cama. Esta última postura es peligrosa, ya que con ella nos podemos dormir fácilmente. Tenemos que tener en cuenta que, en meditación, hay que hacer una respiración abdominal. Prueba diferentes posturas y elige la que te vaya mejor. Una buena postura es sentados en una silla permaneciendo con la espalda recta.

 

El objeto o técnica de meditación

Una vez tengamos la posición, escogeremos el objeto de meditación. En meditación, se trata de poner toda nuestra atención en alguna cosa, y de este modo, lograr hacer un corte en la corriente de pensamientos. Es decir, conseguir el silencio interior. Los objetos de meditación más comunes son: la respiración, un mantra, música, una visualización, observar la llama de una vela, desenfocar la mirada, etc.

Tenemos que comprender cómo funciona el mecanismo de la atención y el pensamiento. Pongamos como ejemplo que escogemos la música como nuestro objeto de meditación. Nos ponemos en nuestra posición de meditar, y preparamos una música que nos guste y despierte nuestro interés. Seguidamente, nos relajamos, hacemos unas respiraciones profundas, intentamos soltar la tensión de nuestro cuerpo, ponemos la música y empezamos a escucharla. Nos fijamos en que cuando estamos escuchándola plenamente no tenemos pensamientos, somos pura consciencia, pero cuando nos interrumpe algún pensamiento, de algún modo éste nos distrae y roba nuestra atención. La música sigue estando allí en el fondo, sí, pero a los pensamientos les gusta el protagonismo y nos reclaman. Entonces nos desconectamos de la música, perdemos su esencia, su belleza y su sentido más profundo. Nuestra mente puede conocer datos sobre la música, pero sólo nosotros podemos conocer la música de verdad.

Relajarnos y dejarnos ir

Una vez hayamos entendido el mecanismo de la atención, nos relajaremos y nos dejaremos ir. Es normal tener pensamientos, y no tenemos que verlos como el enemigo o algo malo. Simplemente cada vez que te des cuenta de que estás pensando, suavemente vuelve tu atención al objeto de la meditación. Al principio solo serás capaz de estar unos segundos sin pensar y totalmente consciente, pero con la práctica estos instantes irán aumentando y conseguirás entrar en meditación.

Sería bueno que intentaras practicar cada día un poco. Se dice que practicando quince minutos, cinco días a la semana durante dos meses, aprendes a meditar. Las mejores horas para meditar son durante la salida y la puesta de sol, porque es cuando las energías Ying y Yang están más equilibradas. Al iniciarnos en esta práctica, también es bueno meditar siempre en el mismo sitio y a la misma hora. Esto crea un hábito interno que favorece al principiante. Con la práctica tienes que poder llegar a meditar en cualquier sitio. Incluso en sitios concurridos de gente como en un tren, caminando por la calle, etc. Prueba diferentes técnicas de meditación y descubre cuáles te funcionan mejor.

Extender la práctica

Una vez hayas adquirido cierta práctica en la meditación sería bueno extender dicha práctica a la vida cotidiana. Por ejemplo, si te estás lavando las manos, utiliza este momento para meditar. Es decir, presta tu total atención a la experiencia: el olor del jabón, el tacto del agua en tus manos, los movimientos, etc. Cuando prepares la comida, cuando camines por la calle… Observa meditativamente la experiencia, sin juzgar, sin etiquetar sólo observa y busca el silencio de la mente a través de la atención. Cuando estés esperando por algo, aprovecha para observar tu respiración. Convierte en un hábito el buscar tu silencio interior.

Otras consideraciones

Para meditar correctamente nos tenemos que fijar en dos cosas: la atención y la relajación. Meditar es alcanzar un equilibrio entre estos dos factores. Por ejemplo, si me relajo demasiado puede que me duerma o entre en un estado en el que no esté muy consciente de las cosas. Esto no nos interesa, ya que meditar es ir hacia un estado superior de consciencia. También, si estoy excesivamente atento, alerta, genero dentro de mí cierta tensión, que hace que baje mi grado de relajación. Desde luego, meditar es liberarnos de tensiones, no crear nuevas tensiones. Así pues, hay que buscar un equilibrio entre estos dos factores, donde esté relajado pero atento, en silencio interior pero despierto, tranquilo, relajado.

También es importante no querer llegar a ninguna parte, no crearse expectativas. La mente siempre espera alguna cosa, simple intenta adelantarse y trata de conseguir alguna cosa a cambio. Hay que intentar tener una actitud en la que nos liberemos de las expectativas y en la que meditemos por el mero hecho de meditar, y no para conseguir alguna cosa.

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